El ODS 8 promueve el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos. El crecimiento económico también puede conducir nuevas y mejores oportunidades de empleo, por lo que los recursos para la educación, la salud, el consumo personal y el transporte, el agua y la infraestructura energética también se toman en consideración.

En referencia a este objetivo, que debería cumplirse para 2030, se encuentra en retroceso, ya que, por ejemplo, la productividad laboral a nivel mundial se ha desacelerado desde una tasa anual promedio de 2,9 por ciento desde 2000 a 2008, a 1,9 por ciento desde 2009 a 2016. La desaceleración representa un desarrollo negativo para la economía global, con efectos adversos sobre los niveles de vida y los salarios reales.

Sin embargo, la tasa del PIB real per cápita en todo el mundo aumentó en un 1,6 por ciento entre 2010 y 2015, en comparación con el 0,9 por ciento en 2005-2009.

Para alcanzar este objetivo, se deben tomar medidas urgentes. Por lo tanto, las sociedades deben crear condiciones sostenibles para que las personas accedan a empleos de calidad, y estimular la economía sin dañar el medio ambiente. También tendrá que haber oportunidades laborales para toda la población en edad de trabajar, con condiciones de trabajo decentes.